LEUCOSIS BOVINA (LEB)
La Leucosis Enzoótica Bovina (LEB), se refiere a una proliferación maligna del tejido linfoide o productor de leucocitos. Esta enfermedad, se presenta con mayor incidencia en explotaciones de producción lechera.

El responsable de la LEB, es el virus de la leucemia bovina (un retrovirus de la familia Retroviridae) que afecta a células linfoide y linfocitos B, aunque también posee capacidad para infectar otras células, como los linfocitos T y monocitos. Este virus, puede llegar a infectar a un elevado porcentaje de los bovinos de un establecimiento, sin embargo, sólo un bajo número de ellos, generalmente mayores de tres años, pueden desarrollar síntomas clínicos de la enfermedad, caracterizada por la presencia de tumores (linfosarcomas). El resto de los bovinos infectados que no desarrollan la enfermedad clínica, constituyen la principal fuente de contagio de la infección, ya que son portadores de por vida del virus.


SÍNTOMAS
La enfermedad, puede manifestarse a través de una Linfocitosis Persistente, en la cual se detecta un incremento sostenido del número absoluto de linfocitos en la sangre, una presentación Linfoproliferativa Tumoral, en forma de linfosarcoma o linfoma maligno.

La enfermedad suele manifestarse en curso clínico lento, con un período de incubación que puede variar entre 1 a 5 años, por tanto, afecta más a animales mayores de 2 años. Por otro lado, solamente del 30 al 70% presentan linfocitosis persistente y un porcentaje aun menor de 0.1 al 10% de los animales, eventualmente desarrollan tumores (que es la forma letal de la enfermedad).
TRANSMISIÓN
La transmisión de la enfermedad puede ser horizontal (de bovino a bovino) o vertical (de madre a hijo). El bovino infectado es la fuente de diseminación del virus, siendo la transmisión horizontal la más importante y la que produce mayor cantidad de nuevos bovinos infectados; esto ocurre, por el traspaso de los glóbulos blancos (linfocitos) infectados de un bovino enfermo a otro sano.
La transmisión vertical, es de menor importancia, ya que menos del 10 % de los terneros nacidos de vacas infectadas son portadores del virus. La transmisión al ternero, por consumo de leche de vacas infectadas, sería poco significativa.
Todas las prácticas como: extracción de sangre, vacunación, castración, descorne, inyección de medicamentos, cirugía, palpación rectal, tatuaje, etc, que se realicen sin respetar las medidas higiénicas, son las vías más comunes de transmisión.
Los artrópodos hematófagos, parásitos de los vacunos (tábanos, mosca brava, etc.) podrían ser otra vía de diseminación de la infección.
DIAGNÓSTICO

La forma de detectarlos, es determinando la presencia de anticuerpos circulantes contra el virus causante de LEB, es importante su detección porque representan una relevante fuente de contagio.